Al contrario de lo que pueda parecer, la figura del influencer marketing tiene más de 100 años. Desde finales del siglo XIX se usaban celebridades como embajadores de marca y prescriptores de sus productos. Si bien la evolución de las tecnologías desde entonces ha hecho que las acciones de marketing pasen de vallas publicitarias a televisión, y de la televisión a RRSS, donde ha alcanzado su máximo explendor.

Realmente la figura del influencer, está muy relacionado con la figura clásica del prescriptor; el cual es una persona que cuenta con la credibilidad de los consumidores y recomienda a ciertas marcas y/o productos. Al principio estas recomendaciones serían totalmente desinteresadas, hasta un punto en el que las marcas, al igual que pasa ahora con el influencer marketing, entiende lo rentable que puede ser pagar una acción con ese prescriptor de forma que recomiende tu producto a toda su audiencia.

En el 2000, nos aportó la expresión “se hace viral”  el libro de Malcolm Gladwell “The tipping point: How Little Things Can Make a Big Difference”(Cómo las cosas pequeñas pueden marcar una gran diferencia). En este libro se empieza a comparar la influencia y la expansión de esta, con un virus.

En 2004, surgió Facebook, creada por Mark Zuckeberg con un primer objetivo de conectar a los alumnos de las universidades norteamericanas. En 2005, Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim fundaron Youtube con idea de crear una web donde sus usuarios pudieran compartir vídeos entre amigos; al año siguiente fue comprada por Google. En 2006, aparece Twitter, primera red social de microblogging, la cual limitaba el contenido a 140 caracteres.

Con el surgimiento y la popularización de las redes sociales a partir de 2006, comenzaron a surgir perfiles en todas las redes que destacaban sobre los demás, estos perfiles iban ganando seguidores e impacto, al mismo tiempo que crecían las redes. Las propias redes, te sugerían que siguieras a los influencers en el proceso de creación de la cuenta, con lo que en muchos casos el crecimiento  fue casi exponencial.

Por último aparece la red social favorita de los más jóvenes, en 2010 Kevin Systrom y Mike Krieger crean Instagram, aplicación que se diferencia por el protagonismo que adquieren las fotos y vídeos frente al texto o blog.

De este crecimiento de las redes sociales, llega de la mano el crecimiento natural de los canales y el crecimiento de referencias cuando los influencers comienzan a  colaborar y recomendarse entre sí.

Finalmente cabe destacar que las colaboraciones comenzaron siendo en un principio no monetarias, no fue hasta 2010 donde empezó a extenderse relativamente el pago monetario por acciones de marketing de influencers.